no pensar en alguien,
no ojos, no orejas,
ni pestañas ni cejas.
Sin boca o cachetes,
sin voces ni gestos,
nada humano,
pues el deseo
de lo inhumano
me gobierna y atormenta.
En reino de lo humano
los huesos y la carne,
los músculos y la piel,
mueren algún día
y nunca dejarán de morir.
Soñar es humano
y siente terriblemente humano,
el deseo inhumano
de que nunca muera
aquí en el pecho
reina.
"A mí me gobierna por ejemplo que sonrías y se te achinen los ojos"